Buscar


Portada » Relatos » Autopista

1 de Abril de 1994

Autopista

El conductor arranca el coche y sale del garaje de su empresa. Ya es de noche, se quedó demasiado tiempo a terminar ese trabajo urgente. Pero tenía que intentar impresionar a su jefe. Después de todo, era su primer empleo desde que terminó la carrera y debía esforzarse.

El conductor gira el volante y el coche se interna en la autopista. Le espera un largo camino hasta llegar a su casa. Está solo y pronto comienza a aburrirse. Conecta la radio y empieza a buscar una emisora donde pongan algo de rock. La encuentra un par de kilómetros más adelante.

El conductor empieza a golpear los dedos sobre el volante mientras silba una melodía conocida. Observa los carteles que se esfuman a su paso. Cada cartel le indica un kilómetro menos. 'Voy bastante deprisa.' piensa 'llegaré pronto a casa'. La música empieza a aburrirle y cambia de emisora. La música es ahora más lenta. 'Así está mejor'.

El conductor se aburre. 'Maldita sea. ¿Por que no se habrá venido Juan conmigo? Menudo rollo de viaje'. Empieza a fijarse más en los carteles. Encuentra interesante que la próxima salida conduzca a Toledo. Como los carteles están muy espaciados ('A 120 hay uno cada medio minuto') empieza a fijar su vista en la carretera. No hay ningún coche que pase por ella a estas horas.

El conductor empieza a observar con atención las farolas que le iluminan y las líneas de la carretera. Son muy regulares: no tienen ningún fallo. Bosteza de puro aburrimiento y nota que le pesan los párpados. La radio repite la misma melodía, una y otra vez. Ya falta menos. Empieza a pensar en su esposa: 'Quizá debería haberla llamado. Quizá esté preocupada'.

El conductor comienza a ver borroso y se da cuenta de que se está durmiendo. Se asusta e intenta desperezarse. No puede, los ojos se le cierran. El ritmo de la música es siempre igual: pom, pom, pom. No hay curvas en la autopista. Las líneas tienen siempre el mismo trazo. Siempre la misma distancia entre las farolas. Ya no alcanza a ver los carteles.

El conductor, entonces, se duerme.

© 1996-2018 Daniel Rodríguez Herrera - XHTML 1.1 - CSS2 - Alojado en 1&1 Ionos