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15 de Julio de 2000

Nadie se fija en el barman

Guillermo Echeverría Villalba
Daniel Rodríguez Herrera
Basado en el relato homónimo de Carlos Sáiz Cidoncha

Primera escena: introducción

Comienzo de la, ejem, película. El barman pasea por la barra recogiendo vasos y sirviendo alguna copa. El secretario están en una de ellas pero no lo reconocemos y él no lo ve. Escucha las conversaciones de los clientes según camina a su lado:

(Primeros clientes, mientras les pone dos cañas)
TIA #1: Creo que el Madrid va a fichar a Shevchenko.
TIO #1: ¿Al jugador de ajedrez?

(Segundos clientes, mientras recoge dos vasos vacíos)
TIO #2: Pues a mí, cuando me gusta una tía, se lo digo directamente.
TIA #2: Yo también. Normalmente me llevo una bofetada.

(Terceros clientes)
ENCORBATADO #1: Tengo unas fotos de la nueva vicepresidenta y, ¿a que no sabes que ha sido lo más fuerte?
BARMAN: ¿Se han decidido ya?
ENCORBATADO #2: No, no, estamos pensando. (Mirando las fotos) ¡Pero si es un tío!

BARMAN (en off): (suspiro) La verdad es que nadie se fija en el barman...
(Mientras deja los vasos recién recogidos, limpia la barra y hace, en definitiva, de barman). Cuando unos clientes se enzarzan en una discusión que creen interesante, el hecho de que el barman que llena sus vasos sea una persona viviente y pensante resulta incomprensible para ellos. El barman es un mueble, una máquina que sirve alcohol, sin alma ni personalidad. Esto hace que, en ocasiones, el barman escuche conversaciones que no están destinadas a sus oídos. Y puede ser que ello le ocasione más de una preocupación. Como aquella vez...

Segunda escena: núcleo (en flashback)

Jerónimo entra abatido en el bar en el que sólo queda un par de clientes (en la misma mesa). El barman está en la barra limpiado un vaso o lo que le salga de los cojones que pueda hacer un barman. Sin música ni ruido de fondo.

JERÓNIMO: Holaaaa
BARMAN: Qué tal, Jerónimo. ¿Qué te pongo?
JERÓNIMO: Lo de siempre (El barman saca una botella y empieza a servir). Que sea doble.
BARMAN: (Le mira antes de servir otra vez) ¿Te pasa algo?
JERÓNIMO: Lo de siempre...
BARMAN: Joder, hombre, ¿y por qué ha sido esta vez?
JERÓNIMO: Me fui a ver "Spacemen" otra vez. Durante el trabajo.
BARMAN: ¿Y no la has visto ya suficientes veces? Ya sé que es buena, pero... joé.
JERÓNIMO: No se puede ver esa película suficientes veces. Nunca.
BARMAN: Ya salió el gran filósofo del cine. ¿No decías eso también de "Matrix"?
JERÓNIMO: Si, pero...
BARMAN: (Sonriendo, intentando animarle) ¿Y del "Episodio Uno"?
JERÓNIMO: No creo haber dicho...
BARMAN: ¿Y del "proyecto de la Bruja de Blair"?
JERÓNIMO: ¡Pero serás capullo! Sabes que odio esa película (El camarero le sigue sonriendo con amplio y profundo cachondeo). Vale, vale, admito que me gustan las películas de ciencia ficción.
BARMAN: No sé cómo puedes ser tan aficionado y que no te guste el "Episodio Uno".
JERÓNIMO: Esa película no es más que un insulto a la trilogía original.
BARMAN: No niego que es la peor de las cuatro, y que Jar Jar Binks merece una muerte lenta y cruel, pero al menos no es tan pretenciosa como otras...
JERÓNIMO: "Matrix" no es pretenciosa. Es entretenida, sugerente, interesante; espectacular... (poniendo cara de empalmado in crescendo según habla)
BARMAN: Y pretenciosa. Y absurda. Todavía no me has explicado como es posible mantener a toda la humanidad viviendo permanentemente y sin cambios en la misma época. O cómo entran en Matrix. Para salir necesitan un teléfono. Me parece bien. ¿Y para entrar? Siempre aparecen al lado de uno, pero... ¿quién lo ha descolgado?
JERÓNIMO: Si empezamos con esas, me tendrás que explicar cómo se viaja a mayor velocidad que la luz. Me resultaría interesante, ¿sabes? Mi jefe siempre se queja de que llego tarde al trabajo. (Tuerce el gesto) Bueno, se quejaba.
BARMAN: Vale, vale. Pero es que el episodio uno no pretende ser riguroso, mientras que "Matrix" sí.
JERÓNIMO: Nunca nos pondremos de acuerdo. O al menos en esto, porque reconocerás que "Spacemen" es infinitamente mejor que cualquiera de las dos...
BARMAN: Desde luego, desde luego, además...
CLIENTE #1: ¡Camarero, por favor!
BARMAN: Perdona un momento.
(El barman se aleja de la barra y va a una de las mesas a cobrar los clientes que quedaban. Cuando acaba y vuelve se ve que Jerónimo ya no está sólo).
Diablesa JERÓNIMO: ¡Un whisky para esta belleza!
(El barman se acerca y coge la botella).
DIABLESA: Whisky no, gracias. Sírvame un San Francisco, por favor. (El barman rectifica) Así pues, don Jerónimo, le repito mi pregunta: si le garantizase la concesión de un deseo, ¿qué pediría?
JERÓNIMO: ¿Que qué deseo pediría? No sé... depende de las circunstancias, supongo.
DIABLESA: ¿Las circunstancias? (Suspira) Quizá sea mejor que hable con mi secretario.
JERÓNIMO: ¿Su secretario? Pero si ha venido sola...
SECRETARIO: (Repentinamente sentado al lado contrario que la diablesa) Disculpe...
JERÓNIMO: ¿De dónde ha salido usted?
SECRETARIO: ¿De dónde piensa usted que lo he hecho? ¿Le importa mucho? Creo que estaba hablando de las circunstancias. (Abre su portafolios y rebusca por la "C")
JERÓNIMO: El precio. ¿Qué precio me pedirían a cambio de ese deseo? Quizás... ¿el alma?
DIABLESA: (Ríen ella y el secretario) ¡No debe preocuparse por eso, señor Jerónimo! La cosa ha cambiado mucho desde los tiempos de..., eh..., de Fausto.
JERÓNIMO: Pues algún precio habrá que pagar. Nadie da nada por nada.
SECRETARIO: (Suspira). Se trata de un convenio simbólico. Ha pasado ya mucho tiempo desde la revolución y, después de todo, Él (mira hacia arriba) es infinitamente bueno. No podía mantener el castigo para siempre. Así que parece cercano el día del "todo está olvidado, muchachos". Y, sin embargo, parece que también es necesario un símbolo... (Jerónimo asiente, como si lo entendiera).
DIABLESA: A Él le gustan mucho los símbolos. De modo que me veo obligada a conceder un deseo al primero..., esteeee.., al primer ser humano que encuentre, sin pedir nada a cambio, para variar. Y el caso, don Jerónimo, es que el primer humano que he encontrado es usted.
JERÓNIMO: ¿Un deseo? ¿Quiere decir cualquier deseo? (Dirigiendose a la diablesa)
SECRETARIO: Cualquier deseo. Para esa tarea le asisten todos los poderes... de Él. Crédito ilimitado.
JERÓNIMO: Pues entonces, ¿podría pedir que me ocurriera a mí todo lo que le pasa a Bruce Willis en "Spacemen"?
SECRETARIO: ¿"Spacemen"?
(El barman pone cara de que no le parece mal).
JERÓNIMO: Sí, la película más taquillera del último año. Trabaja también Uma Thurman y trata de la invasión de la Tierra por...
SECRETARIO: La conozco, la conozco. También allá abajo somos aficionados a la ciencia ficción.
JERÓNIMO: Pues eso, lo que le digo es que quizá desearía que me pasara a mí todo eso..
SECRETARIO: ¿"Quizá desearía"?
JERÓNIMO: ¿Cómo?
SECRETARIO: Lo que le pregunto es la razón de ese "quizá" y ese "desearía". ¿Es ese su deseo, o no?
JERÓNIMO: Pues a decir verdad... sería algo artificial que de pronto empezaran a suceder cosas que todo el mundo conoce, igual que en un película que todos han visto. Y yo mismo, en fin..., me sentiría raro y no creo que disfrutara mucho de cosas que ya conozco. Me parecería como si estuviera programado.
SECRETARIO: Le repito que sus poderes para conceder deseos vienen directamente de Él, como préstamo. ¡Que todos los problemas sean como esos dos que le preocupan!
DIABLESA: Don Jerónimo, su deseo será satisfecho. Y el mundo entero olvidará en este instante todo lo relacionado con esa película..., como si nunca hubiera existido.
JERÓNIMO: ¡Pero oiga!
SECRETARIO: (Se levanta y pone el brazo en el hombro de Jerónimo) En cuanto a su segunda objeción, usted olvidará también en este instante toda nuestra conversación anterior (La diablesa se marcha. Cuando desaparece la cámara vuelve a Jerónimo, que parece más borracho aún).
JERÓNIMO: ¡Oye, amigo! ¡Otro whisky, por favor!

Tercera escena: desenlace

Volvemos al tiempo inicial. Ahora hay sonido ambiente (vasos, conversaciones inteligibles, etc.) y música trágica.

BARMAN (en off): De todos los habitantes de este mundo, tal vez de este universo, sólo yo puedo recordar la existencia de la película más famosa y taquillera de todos los tiempos. Y tan sólo por los detalles que se dieron en una conversación que a mí no se me ordenó olvidar (Vemos que hace su trabajo con más desgana que en la escena inicial).
Sé el nombre, y sé los actores que la protagonizaron. También sé que trata de la invasión de la Tierra por alguien, y que Bruce Willis debía de pasarlo muy bien en ella.
Pero, la verdad, en todas las películas de ciencia ficción, por muy bien que lo pase el protagonista, los demás no suelen disfrutar tanto. Recuerden "La guerra de las galaxias", donde los malos destruían por completo el planeta Alderaan con todos sus habitantes; o "Matrix", donde toda la humanidad es esclavizada para servir de fuente energética a las máquinas. Y no quiero pensar, no quiero pensar en las películas japonesas. Seguro que Jerónimo comienza a pasarlo bien dentro de poco, pero tengo miedo por el resto de nosotros.
Final del cortometraje Estoy preocupado. Quisiera que aquel hombre (la cámara se pone a espaldas de un cliente) me hubiera hecho olvidar a mí también la conversación (el hombre se levanta, coge un billete de su bolsillo y lo deja sobre la mesa). Pero seguro que no se dio cuenta de que estaba ahí y les escuchaba (el hombre se va y la cámara le sigue).
(El narrador suspira y durante la frase siguiente el hombre, que vemos es el secretario, se da la vuelta y sonríe maléficamente) Nadie se fija en el barman.

(Fade in black and end credits en blanco sobre fondo negro).

(Aplausos, si el público tiene buen gusto).

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