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1 de Diciembre de 1996

Crónica del descontento

Al parecer, nuestros actuales gobernantes declaran que han cumplido doscientas de sus promesas electorales en estos seis meses al frente de la Moncloa. Y le dan mucha pompa y boato a esto, como si tuviera alguna importancia. No la tiene. Después de tan poco tiempo, buena parte de los votantes del PP estamos desencantados.

Aunque a muchos nos atraía el modelo económico propuesto por los populares, no era eso lo que buscábamos principalmente con nuestro voto. Yo voto! a la regeneración. ¿Y qué me encuentro? Un CGPJ que de nuevo representa al parlamento de forma mimética, dejando la conciencia de los jueces que la forman al oído de lo que les diga el teléfono de contacto con Génova o Ferraz. Una televisión pública que sigue siendo un instrumento de manipulación y un derroche innecesario de dinero. Unas instituciones, en suma, que no son las que deberían ser, sino las que el felipismo decidió que fueran.

Estaba dispuesto a que los pactos llevaran a este extraño estado de las autonomías. Asumí la letra impresa del pacto. Pero no estaba preparado para lo que no se dijo. Y cuando, en una decisión que desgraciadamente se preveía, el gobierno decidió no desclasificar los papeles del CESID, murió lo poco de mí que creía en la política.

Quizá entremos en Maastrich, lo que posiblemente sería mérito exclusivo de este gobierno. Quizá baje el paro, la deuda, el déficit. Quizá montar una pequeña empresa termine siendo hasta fácil. Pero ahora, cuando un proetarra alegue como motivo de la lucha armada la falta de democracia en el estado español, no le podré contradecir. El PP está prolongando el felipismo, preparando la vuelta en carroza de plata del líder supremo y celestial de buena parte de los españoles. El regreso del político más espeluznante y antidemocrático que ha tenido España durante la democracia, según una parte importante de los que apoyamos a Aznar. Los que ya no sabemos a qué atenemos, ni qué creer.

Me pregunto si Cascos y compañía se dan cuenta de lo que están haciendo. Se oye por ahí que piensan convocar elecciones en el 98, cuando hayamos supuestamente entrado en Maastrich. ¿Realmente iba eso a darles tantos votos? ¿No les merecería más la pena sacar a la luz pública todos los papeles que demuestran lo publicado en los saqueos de España? ¿No tendrían así el voto de los que no quieren creer lo que el felipismo se llevó? Sin embargo, prefieren confiar en el electoralismo de unos resultados económicos. Como si hasta ahora eso hubiera importado mucho en las elecciones.

Me veo votando a Manos Limpias.

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