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31 de Marzo de 2001

Traffic

Este año Soderbergh se ha salido. Ha conseguido estar nominado a mejor director por dos películas y, pese a hacerse la competencia a sí mismo, ganarlo por esta película. Mérito tenía ya mostrarnos lo que se puede lograr con un argumento de telefilm como el que tenía "Erin Brockovich", pero en "Traffic" se desata y nos muestra una película rodada como le ha dado la gana pero con cierto gancho para el público.

El guión está basado en una serie documental de la BBC, de modo que se intenta mantener siempre un tono crudo y realista y una visión completa sobre el tráfico de drogas. Como gran número de películas americanas recientes nos cuenta varias historias paralelas sobre ese mundo: un político recién nombrado como jefe antidroga (Michael Douglas), su hija adicta (Erika Christensen), un policía antidroga mejicano (Benicio Del Toro), un colega americano (Don Cheadle), un ama de casa que descubre que su marido es traficante (Z. Jones)... Como suele suceder, se intenta enlazar estas historias de una manera u otra, pero lo realmente importante es que se consigue mostrar este universo desde casi todos los puntos de vista posibles.

Cabe destacar la fotografía realizada por el propio director, diferente según los personajes y los lugares donde transcurre la historia, y la arriesgada elección de rodar en español la importante parte de metraje que tiene lugar en México. Resulta recomendable, por tanto, ver la película en versión original, sobre todo si queremos admirar en todo lo que vale lo realizado por Benicio Del Toro.

De todas las historias, destacan la de Benicio del Toro - por su interpretación - y la de una embarazadísima Catherine Z. Jones, que nos muestra como una persona decente y normal puede enviar a la basura toda su moral cuando su mundo personal se desmorona. En cambio, las de la hija drogata y el policía estadounidense resultan algo púmbleas, principalmente por la cantidad de tópicos reunidos en ellas. Pero incluso peor es que, después de más de horas de mostrar al público el mundo del "traffic" - que manía de no traducir los títulos - sin intentar dogmatizarnos, dejando al espectador que piense lo que quiera, se desmarque con un final feliz absurdo que además nos impone un método al parecer infalible de acabar con la droga. Lástima por la oportunidad perdida.

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