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Portada » Cine » La vida es bella

13 de Marzo de 1999

La vida es bella

La noche de los Óscar, la noche grande del cine, habrá dado ya su veredicto cuando leáis estas líneas. Entonces sabremos si esa velada es realmente la noche grande del Cine, con mayúsculas, o del Cine Americano (también con mayúsculas, pero menos). Porque esta película parece destinada a figurar en la historia de este arte, cosa que no podría asegurar de las demás posibles triunfadoras.

La vida es bella es una película en dos partes, que sin embargo el guión logra enlazar con suma habilidad. De todos modos, ambas hablan de lo mismo. Nos cuentan que la fantasía y la imaginación pueden, si creemos de verdad en ellas, hacer desaparecer los problemas y conseguir que nuestras vidas sean realmente bellas. Estemos conquistando a la mujer de nuestros sueños, o intentando que nuestro hijo sobreviva en un campo de concentración nazi.

Es una mentira (¿o no?) que a todos nos gusta creer, y en la que creemos durante la proyección. Y ese milagro es tan difícil de lograr que la creación de ese personaje maravilloso que es Guido (Roberto Begnini), incansable y casi invencible (sólo el egoísmo de un personaje al que creía amigo parece doblegarle) merece todos los premios del mundo.

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